Los estudiantes de hoy, tienen diversas formas de: socialización, sensibilización y acceso al saber, mediante la convergencia: cultural, mediática y tecnológica; teniendo en cuenta, el concepto de “nativos digitales”; quienes tienen facilidad y gusto por todos los aspectos tecnológicos. De esta manera, se configuran como sujetos políticos de una nueva sociedad que día a día está, cada vez más sumergida en la nueva era de las tecnologías de la información.
Teniendo en
cuenta, que hoy en día las clases se ofrecen virtuales, los maestros deben
tener en cuenta: la subjetividad, las experiencias, gustos, cualidades,
lenguajes propios de cada uno de los niños, niñas y adolescentes que se están
formando hoy en día. Además, con relación a uno de los planteamientos del artículo
de la revista: “Aprendizaje transmedia
en la era de la convergencia cultural interactiva” acerca de los ambientes
de aprendizaje que estaban entendidos antes como: “un conjunto de condiciones favorables incorporadas al aula para lograr
motivación y buen desempeño en los estudiantes”
Sin duda, el
ambiente de aprendizaje va más allá del aula y de la escuela. Por esta razón ya
no es posible considerar que los niños y niñas generen aprendizajes y adquieran
conocimientos mediante su vinculación a la tradicional enseñanza poco crítica y
más repetitiva; en el que un profesor transmite contenidos y los estudiantes
atiendan y copien en su cuaderno. Los ambientes, especialmente ahora, están
dotados de: imágenes, hipertextos, movimiento, paisajes sonoros, narrativas,
lenguajes audiovisuales, entre otras herramientas digitales que le permiten
desarrollar diferentes habilidades como: la destreza en el uso de hipertextos,
la comprensión en la información rápidamente, la satisfacción inmediata que
sienten, bajo recompensas frecuentes y resultados rápidos. Además, conocen el
lenguaje digital; les gusta, el trabajo en paralelo y la multitarea; prefieren
imágenes a texto.
De aquí la importancia, la relación de cultura con
aprendizaje y de esta con las prácticas subjetivas que llevan a cabo los
estudiantes con los dispositivos culturales mediáticos; esto lleva a que los estudiantes se sientan menos identificados con las
maneras en que la escuela propone aprender. Sin embargo, debido a la situación
actual, que se está atravesando de pandemia mundial se obligó a la escuela a
cambiar en todo aspecto las clases tradicionales del aula, la prohibición de
los celulares y demás artefactos electrónicos por las clases virtuales desde
casa dando un giro total en la educación de hoy; en donde las escuelas se
vieron obligadas adoptar mecanismos facilitadores de aprendizaje como son las
plataformas educativas de: Classroom, Moodle, Schoology, etc. y entornos de
aprendizaje como: Skype, Hangoust, YouTube, Facebook, Meet, Zoom; entre otras
herramientas que utilizan los estudiantes para comunicarse con el profesor y sus
compañeros.
Sin embargo,
allí en ese ecosistema tecnológico como lo afirma Rocío Rueda en su artículo es
importante ver la emergencia de prácticas sociales que procuran sentido a un
sujeto que se construye intensamente con otros, con quienes colabora y comparte
un proceso existencial en espacios tiempos acelerados y complejizados construyendo
valores como: la amistad, el respeto, la fraternidad, la cooperación, entre
otros; Una amistad que mantiene los lazos de las redes sociales primarias, y
que al tiempo se abre a nuevas formas de ser.
De acuerdo con
lo anterior y según el artículo de Jesús Martín Barbero el lugar de la cultura
en la sociedad cambia cuando la mediación tecnológica de la comunicación deja
de ser meramente instrumental para: espesarse, densificarse y convertirse en
estructural. De ahí que la tecnología remita hoy tanto o más que a unos
aparatos a nuevos modos de percepción y de lenguaje, a nuevas sensibilidades y
escrituras. Afirma que estamos ante nuevas figuras de razón que nos interpelan
desde la tecnología. Por ejemplo, Con el computador estamos no ante una máquina
más con la que se producen objetos sino ante un nuevo tipo de tecnicidad que
posibilita el procesamiento de informaciones y cuya materia prima son
abstracciones y símbolos. Además, frente a ello, expone que: “el saber ha estado siempre ligado al poder,
si los sabios han habitado históricamente un palacete cercano al de los
soberanos, los cambios en los modos de circulación de los saberes desvelan una
de las dimensiones decisivas en la transformación de las figuras y del
ejercicio del poder”.
Por esta razón,
el aprendizaje en la era de la convergencia cultural mediática, es una propuesta
de reconocimiento de una nueva esfera público-privada en la que están presentes
sujetos, saberes, prácticas e intereses, la cual subyace de la convergencia
cultural interactiva, esto es, modos de ser, pensar y actuar.
Se trata, más
bien, de un proceso de co-construcción en el que los sujetos inciden en la
transformación de las tecnologías, y en el que éstas a su vez modifican los
modos de ser, hacer y pensar de las personas. Según Martín-Barbero
Además de la
importancia que adquiere la interconexión de los canales de distribución
(plataformas) y de los dispositivos (en red), como ecosistemas que actualmente
tramitan la vida de los niños y niñas; la digitalización de los medios ha
provocado agencias sociales y culturales, preferiblemente asociadas con la
participación y la generación de proyectos colectivos. Esta convergencia
mediática está dando lugar a la generación de culturas participativas de
comunidades de usuarios que, motivadas inicialmente por el entretenimiento,
consumen, producen y distribuyen contenidos propios y ajenos, estas
experiencias sociales pueden llegar a convertirse progresivamente en proyectos
alternativos a las hegemonías políticas, cognitivas y estéticas que han
encontrado en la Web su principal superficie de control y reproducción.
En suma,
apoyados en estos referentes, se puede señalar que la convergencia cultural es
algo más que un simple cambio tecnológico. La convergencia cultural (mediática
y tecnológica) altera la relación entre las tecnologías existentes, la
industria, los mercados, los géneros y los públicos. En parte, obedece a un
cambio cultural en el que se involucran el flujo de los medios en sus diversas
expresiones, las arquitecturas comunicacionales, la proliferación de canales y
redes, y la portabilidad de tecnologías digitales. “Henry Jenkins (2008), uno de los primeros en examinar este concepto,
plantea que el proceso transmedia está asociado con relaciones y prácticas que
conforman lo que denomina cultura participativa.” En esta cultura están
presentes viejos y nuevos medios, así como géneros, formatos y contenidos de
diverso orden. Los consumidores, establecen conexiones entre contenidos
mediáticos dispersos, por ejemplo en literatura convencional, filmes,
videojuegos, cómics y mundos virtuales.
Esto indica que el nuevo paradigma educativo debe transitar del “uso de las TIC” al uso de las pantallas, en clave de ecología de medios. Por esta razón, se requiere la generación de prácticas pedagógicas que fomenten la exploración de diversas fuentes de información que están ubicadas en diversos formatos, lenguajes y medios (multipantalla) a los que se puede tener acceso por diversas vías, desarrollando formas de comprensión de la realidad mediadas por lo oral, lo visual, lo audiovisual y lo escrito. La interactividad entre estudiante y profesor también cambia. Si el nuevo paradigma educativo asume que la realidad del nativo digital está enmarcada en la convergencia cultural; evidentemente el profesor ya no es un instructor o alguien que transmite conocimientos. Ahora debe asumir el rol de mediador del aprendizaje a partir de la comunicación transmediática.
Bibliografía
Amador, J. C. (2013). Aprendizaje transmedia en la era
de la convergencia cultural interactiva. Educación y ciudad, 14.
Barbero, J. M. (2009).
CUANDO LA TECNOLOGIA DEJA DE SER UNA AYUDA DIDACTICA PARA CONVERTIRSE EN
MEDIACIÓN CULTURAL. Revista electrónica: Teoría de la Educación. Educación
y Cultura en la Sociedad de la Información, 14.
Ortiz, R. R. (2014).
(Trans)formación sociotécnica, subjetividad y política. Revistas
Universidad Pedagógica, 14.




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